No me acostumbro a dormir al lado de alguien.
No hago daño a nadie, solo quiero cerrar los ojos y volar, a la altura que yo quiera, hacia arriba o hacia abajo, que nadie me diga que la gravedad me impide hacerlo, estoy en mi mundo.
Yo no lo llamo soledad, lo llamo quererse a sí mismo, es fácil...no necesito motor, solo energía, alegría...
Así es como más agusto se está, en un lugar lejano de mi sofá inventando paisajes que algún día plasmaré en palabras preciosas que se perderán en el tiempo...
Y si al final de todo no puedo confiar en nadie, me guardaré mis historias de principes y princesas, de caballeros y caballos, porque da igual, si yo soy feliz a nadie le importa si me lo callo.
Madness and drugs

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